El ser humano siempre quiere más. Hoy en día, la vida ya no es para vivirla si no para perseguirla. Siempre va un paso por delante. No te permite sestear, siempre ‘al loro’, atento, al acecho de la siguiente necesidad que motoriza nuestra existencia. Maslow ya formuló la pirámide de necesidades humanas, donde defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados. Es lo que debería pensar un agente de la CIA en una visita a un cacique afgano de 60 años y casado con cuatro mujeres. Supo detectar al momento la necesidad y deseo más elevado de ese patriarca tribal que el paso de los años habían hecho mella en su estado físico. El agente de la CIA rebuscó en su mochila, y sacó cuatro píldoras de Viagra –qué hacía el agente de la CIA con Viagra en Afganistan?-. En el siguiente encuentro, el cacique había hecho uso del milagro azul y tan exitosa fue la experiencia que ese hombre mermado hasta la médula cantó todo lo que el agente estadounidense quería escuchar. Dos necesidades diferentes, una misma ambición. Todo es cuestión de necesidades.
Fa 15 hores